El Vístula es el río más largo de Polonia. No solo es la vía fluvial más importante de esta parte de Europa, sino también una arteria estratégica en cuyas dos orillas se concentra la vida de esta región desde hace varios miles de años. A lo largo del Vístula han surgido muchas ciudades. Tres de ellos incluso están incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Dos son las capitales de Polonia, la antigua y la actual: la sorprendente Cracovia y su excepcional arquitectura renacentista, así como Varsovia levantada de las ruinas de la Segunda Guerra Mundial.

Desde un arroyo de montaña en Cracovia, la capital real

El Vístula se origina al pie de Barania Góra (montaña de las ovejas), en el Beskidy de Silesia. La ciudad más importante de esta región es Wisła, que lleva el mismo nombre que el río. Los turistas vienen aquí no solo por los paisajes asombrosos o las caminatas por la montaña, sino también por Adam Małysz, leyenda del salto de esquí, originario de Wisła y que dio sus primeros pasos deportivos allí.

Desde allí, el Vístula fluye hacia Cracovia. Es la ciudad polaca favorita de los turistas. Ciudad de los reyes, ciudad de profunda tradición, con una gastronomía memorable, con innumerables monumentos, los más emblemáticos son el Castillo de Wawel, la Lonja de los Paños y la Iglesia de Santa María.

Tiene muchas otras joyas, que no es necesario enumerar tanto Cracovia ha sido durante muchos años un destino turístico imprescindible. Se enorgullece de su historia colorida y multicultural, así como de su atmósfera inimitable, y ha sido reconocida como una de las cinco ciudades más populares de Europa. Finalmente, es designada como «Ciudad Creativa», tanto se caracteriza por su fenomenal capacidad de innovación, por su apuesta por la organización de numerosos festivales de música, cine, así como festivales de cultura judía.

Una arteria que riega la historia de Polonia

Luego, el Vístula cruza Sandomierz, una de las ciudades polacas más bellas y antiguas. Debido a su posición estratégica sobre siete colinas, fue nombrada la «Roma polaca». El destino no fue amable con ella. La ciudad fue atacada en el siglo XIII por los mongoles. Luego, los suecos, durante el famoso «diluvio» del siglo XVII, destruyeron por completo el castillo que dominaba la ciudad. Es por milagro, a pesar de una historia tan atormentada, que se conservan allí más de 120 monumentos de diversas épocas. Uno de los principales atractivos aquí son los pasajes subterráneos que permite visitar una ruta turística muy popular.

A poca distancia de Sandomierz se encuentra Kazimierz Dolny, considerado uno de los pueblos más bonitos de Polonia. Esta joya del Renacimiento polaco escapó milagrosamente de los estragos de tantas guerras y ha cautivado con su encanto durante muchas décadas. Los artistas acuden en masa a este pequeño pueblo en busca de inspiración en el laberinto de sus callejuelas o en la sombra de sus espléndidas residencias. Las románticas ruinas de su castillo dominan el pueblo, completando el pintoresco paisaje de este singular lugar.